Y en esto que entra rompetechos por la puerta y se dirije a mí muy resuelto a pedirme cierto libro. le miro atentamente el bigote y luego la calva, luego el bigote y luego la calva. El risueño visitante hace como que afina el cristal de sus gafas y se coloca frente a la estantería para ayudarme en la búsqueda.
y en esto que entra rompetechos por la puerta y se dirije a mí con el rostro agobiado como por una infinita tristeza. Tiene las cejas caídas y una mueca seria bajo el bigote, como si su boca hubiera brotado entre surcos rugosos descendentes. Como una lechuga silvestre, por ejemplo. chof.
Los dos rompetechos se encuentran en la sección de literatura francesa y se miran de arriba a abajo. la calva y el bigote... y así, otra vez.
Se rascan las gafas casi a la vez y el risueño sonríe. Coje a Adriano y a sus recuerdos con una mano y se aleja por el pasillo caminando a saltitos pequeños. Paga y se va.
El rompetechos tristón roza suavemente los tomos multicolores y se detiene frente a un Rojo y negro con los cantos rozados y la cubierta despegada. Al final acoge a Lucrecia Borgia de Saint Laurent, vestida de tela verde con dorados. Cubierta gastada. 6 €.
Así da gusto volver...
volveeer...

Qué miedo... ¿seguro que eran dos? Digo yo que a lo mejor el sol... las cervecitas... en fin, ya sabes...
o igual es el sindrome de abstinencia de las sardinas.
Wellcome back!
Me alegra leerte de nuevo, aunque eso signifique que se te acabó lo bueno...
Un besito!
otro, pequeñuela!
Eso me recuerda que todavía no vi la última de Pedrito.
Por cierto, como te extraño mujer!!!
(y espero que no surjan por allí ningún tipo de fantasías lésbiconautas, sólo somos buenas amigas :-))
Es que la Niñeta es extrañable...