Mi mandril hace una cajita con las manos

para explicarme
cómo es de pequeñito un avión.
Pronto volará en uno de ellos
para poder pescar la luna.
Allí encontrará el chupete que perdió,
la taza que nunca encontramos
y al conejo Pikiki, que emigró.

El mandril sabe poner ojos de gato
para conseguir lo que quiere
esta tarde durmió la siesta en el suelo
reptando bocarriba y murmurando
bailando con los pies en el gotelé de la pared

Cuando la miro así, pienso que quiero tener un bujerito
para ver los dibujos que hace en su cabeza

Y pienso que podría tirarme horas hablando sólo de sus pies