Esta noche hace ocho años de la primera noche que pasé con el niño iguana.
Así que disculpen mis babas

él lloraba sin parar. rojo. calvo. irritado.

Trataba de masticar mi pecho de 20 años con sus encías balcas y gritaba como un ogro porque aún no conseguía todo el caudal que el quería.

mi madre, mi hermana, mi cuñado, mi tía, el santo padre, la virgen de la Aurora y todo cristo me miraban haciendo indicaciones absurdas...

prueba de este lado
así no, del otro
tienes que relajarte
dale zumo
no, no, no
mejor manzanilla
prueba con suero dulce
mira,
mejor dale biberón...

Y
entonces
me enfadé
roja. despeinada. irritada. llorando sin parar.
y mandé a todo el mundo al carajo.

...

Recuerdo la pared de ladrillos rojos que se veía desde la ventana de Maternidad.
Recuerdo a María, mi compañera de habitación, con su bebé moreno que tenía un soplo en el corazón. Asustada a sus casi cuarenta años pero feliz de tener a su niña en brazos después de un parto casi milagroso. Tenía 20 años más que yo.

Recuerdo que cuando toda la cúpula celestial y omnipotente se marchó al mismísimo carajo, mi iguana empezó a comer tranquilita. Cómo mordía y tragaba ya tranquilo mientras yo sonreía mirando esa pared de ladrillos rojos.
...

Ahora mismo, el niño iguana duerme super contento, rodeado de dragones y de un manual de adiestramiento.

Me ha dicho hace un rato que quiere ser profesor de esgrima.
...

Disculpen mis babas.