Sí, que ya dije que no pero es que sí.
Qué dije que no iba a escribir en unos días pero...
He bajado los escalones deprisa, atropeyando a las pelusas, casi tropiezo con mi bufanda y me he dicho, niña, para que te llevas la bufanda de tres vueltas, pero si ya es primavera.
¿ya es primavera? me he contestado. La luz me martilleado los ojos al salir al portal. Llevo tres o cuatro días sin salir de casa. Tengo que terminar de escribir unas cosillas que se me están atrancando, nada serio, cosas del trabajo, del que dejo ahora. bueno, en realidad nada es seguro todavía, seguramente pueda mantener los dos.
Se me están rompiendo del todo los zapatos, son de esos azules, de bolera, tienen más de cuatro años. Son los más cómodos que jamás he tenido aunque están deshilachados y sin brillo. Mi socio me dijo el otro día, niña comprate unos nuevos y yo le dije, no, que estoy en paro y no tengo dinero. Se rió, claro. Ya no estoy en paro. Creo que voy a tener que comprame unos zapatos.
Llevo días encerrada en casa, escucho el mismo disco, trato de escribir algo, pero me aburro en seguida y cojo un libro. Espío a mis vecinas. Ellas me espían a mi, me vieron llorar el otro día. La gente grita en el callejón al que da mi ventana.
bajo las escaleras de dos en dos, digo, salgo al portal, saludo a María, me dice con su hablar de niña pequeña que le haga otra foto. Mañana, que hoy ando con prisa. ¿con prisa? bueno, vale, sí.
He salido de casa porque no tengo comida en la nevera, ni siquiera leche para tomarme un café, nada de nada. Me resisto a ir a comprar y eso que tengo un mercadona a dos pasos de mi casa. no quiero ir a comprar, no me da la gana. Hace calor allí y yo tengo que terminar mi revista. De una vez.
El camarero me mira los ojos con cara de preocupación pero no me dice nada. Tropiezo con el reflejo del espejo que tengo delante. Siempre procuro inconscientemente colocarme delante del espejo cuando me tomo un café sola en la cafetería. Igual es para no sentirme sola, o porque me gusta verme comer. EL espejo me devuelve unos ojos demasiado brillantes, la regla debe estar al venirme y además hoy he dormido muchísimo. Olvidé hacer aquello de los sueños conscientes de la página de Dadá. Bueno, a lo mejor hoy. Tengo ojos color pantalla del portátil...
Como sin prisa. El camarero me ha puesto una gominola de fresa con el café,yo le pago el detalle con una sonrisa de siete leguas. Y un euro y pico.
Abro el periodico, anda, hoy es el cumpleaños de Francisco Ayala. De este no, de éste. Cómo se las gasta este buen señor. Recuerdo haber leído algo suyo en la Facultad. Los escritores y poetastros locales le dedican poemillas emocionados y dulzones en las páginas centrales del periodico. Claro, sensible y edulcorado, justo lo que más le gustaría el Sr. Ayala. Tiene riles.
Gruño un poco más y me topo con un pequeño articulito dedicado a la novela corta "El hechizado"..
uy...

niña azul dijo
Al escribir la palabra "sensible" se me han ido las teclas inevitablemente* hacia el enlace que les señalo, aunque soy consciente de que nada tiene que ver con el tema.
De igual modo, al escribir la palabra asteriscada en el párrafo anterior, si supiera poner enlaces en los comentarios, ustedes ya saben hacia donde se dirigiría su click.
16 Marzo 2006 | 10:55 AM